Sobre gripes mal curadas y el alivio

Uno debe pasar por la gripe entendiendo que la misma no se cura se alivia. Los antigripales hacen más liviana la carga del malestar y para eso, aparecen los síntomas que nos indican que algo está atacando nuestro sistema inmunológico para que acudamos a elllos. Los venden como "Anti" pero en verdad, acompañan a la gripe hasta la salida para que se vaya con todos sus males, hasta el desgaste. La gripe cumple un ciclo: pasa por la tos, la congestión, la expulsión y la sanación. Debe atravesarse toda ella para que uno se haga más fuerte ante el próximo virus, ese que vendrá y será diferente al que se hospeda por los momentos. Siempre único aunque pareciera que por momentos se repite. Y sí, la huella que dejan los varios virus al final es la misma cuando se entiende: saber que es un ciclo, que tiene alivio y que al atravesarlo te haces más fuerte. Sabiendo eso no hay por qué privarse del sereno, de la lluvia... Gérmenes hay en todos lados, nos afectan y al final, tienen razón de ser y estar. Hay que permitirse jugar y también estar enfermo: saborear la sopita con las papilas gustativas que no han sido afectadas y el sentirse cuidado para luego disfrutar del día soleado y el lluvioso sin congestión ni tos. Los pulmones y sus vertientes tienen un protagonismo vital que nos acerca al vivir pleno si le damos mantenimiento cada tanto. Respirar mejor no es lo mismo que librarnos de la asfixia ni de la tos es más bien saber retomar el ritmo cada vez con más fuerza, más eficaces y conscientes de que hay que vivir cada parte para entender cómo llegamos aquí después de un resfriado común que se convirtió en gripe, neumonía o asma, y que ya finalmente, estamos aquí aliviándola para respirar la primavera. Ya faltarán varias por pasar y no lo digo yo, la OMS dice que un ser humano se resfría unas 4 veces al año entonces a estar más precavido porque ya sabemos que tiene alivio. Bueno, así con la vida y el amor también.

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