En un año es probable que la gente cambie y se la piense. Algunos se reencontrarán con su raíz para ser más auténticos, otros mostrarán su verdadero ser oculto. Como Beyonce, que al parecer siempre fue niche y nosotros no sabíamos o sí, pero no le hicimos caso y ahora ya no hay vuelta atrás. Es la mamá de las wirchas, guachas... Es la mamá de Ivy, ahora sí. Lo siento, Jay Z, yo te echaba esa vaina a ti solo.
En un año, Katy Perry es eso que es ahora que no sabemos qué es pero está siendo. Excepto porque conserva sus tetas, todo cambió en su look, y por eso, en esos montoncitos reside la esperanza de verla de nuevo, como diría Nacho. ¡Nacho! Si se descuidan les hace un cameo en sus selfies cuando menos se los esperen. Sin duda, está tratando de llenar el vacío que le dejó su separación de Chino, ahora Chyno, que se cambiará el nombre pero no cambiará la historia como canta Marco Antonio Solis.
En un año, más recientemente, pareció, por un momento, que Venezuela iba a salir de y de pana, lo creímos, la sufrimos, pero no ha salido de. Esa historia continúa. Hoy cumplo un año fuera de Caracas y amanecí como con ganas de hacer recuento de acontecimientos, de lo que he aprendido, evolucionado y por ende, lo que me ha llevado en parte a entender a la Britney de los 27, a la Paulina que ya no es esa mujer y hasta allí, porque de pana, no entenderé qué te hiciste Katy.
¡Isabel! Nananana nanana ¡Isabel!
Ahora, escucho salsa y me la vacilo. Puede que no me sepa las letras pero me apoyo en el karaoke y en las reuniones sociales, parezco la sobrina de Eddie Santiago en pinta. Feliz cumpleaños reciente, tío, btw. Yo crecí en San Agustín y me monté en camioneticas toda la vida. Esa información se almacenó en mi subconciente y he aquí su momento de gloria. O de Isabel, reflexionemos.
Quien llega a mi casa en Buenos Aires, sabe que en algún momento de la noche va a sonar el tío con Antídoto y Veneno, Salsamir con cualquiera de sus dos grandes éxitos (también lo descubrimos en cumbia), y Gilberto Santa Rosa para el romantiqueo. Pero, lo mejor es que siempre llega el momento de Pan con mortadela, ver videos de las batallas de Adrenalina y bailar Perreo Católico. Igual, hice fama de que yo me encargo de la música y que se tienen que atener a la idea de que va a sonar la muda cantando merengue.
La tropicalidad en pasta
Salí de Venezuela para ser lo que la gente ajena a ese territorio cree que somos todos los cercanos al caribe: una mata de tropicalidad que emana felicidad con una bandera gringa incrustada. Y sí, soy 2 de 3 afirmaciones de esa oración. Obama, siempre serás tú, perrito.
Ser tropical me es fácil por ser morena, trigueña, morocha, negra, preta, oscurita pues. Allí, check. El acento, berro. Si tuviese descripción de vino o chocolate oscuro sería: ligera sifrina con notas de tuki que se conjugan con groserías y mala pronunciación. Me volví la más mandibuleada como si mi apellido fuera Montes de Oca o haya vivido en el Country: Osea, ¡cállate!, que si de pana te lo juro por Diveana que yo jamás jamasito quise caer en esto, marica webona. Pero, como de San Agustín luego me mudé a la Baralt arriba, soy como ese personaje que tenía Gladiuska Acosta (La Coconaza, así se llama) en Radio Rochela que era toda sifrina (cheta) pero que se le salía el barrio en las situaciones que tal. Pero no importa como hable, y me lo diferencie un venezolano, para los argentinos, todos hablamos como cubanos, ya fue.
Soy darkS
Aunque no cague murciélagos, momentos oscuros han habido. Varios muchos, claro que sí. Con la suerte de que cada vez que caigo en uno, aparecen lucecitas que me ayudan a levantarme. No alucino, me refiero a mis amigos. Tengo presente que hay muchos kilómetros de distancia entre el abrazo de mi sobrina, lugar feliz por excelencia, y yo, por lo que me ha tocado sortear y encontrar nuevas formas de volver al centro. Saber qué quiero, a qué y a quién debo ponerle más, es parte de lo que se despertó en un año y hoy se encuentra, en construcción. Levantarse, allí está la clave.
Internet, soy tuya
Hay muchas cosas que quisiera compartir con seres amados porque lo disfrutarían conmigo o se parecen a ellos. Para eso, las redes han servido un montón. Te amo, Internet. Nunca cambies, vales mil. No es lo mismo que tenerlos cerquita, claro está, pero como me dijeron hace años, soy mejor por escrito entonces, como que les doy la mejor parte de mi. Y los audios dan para hacer voz sexy o voz de caditos, según el caso. Videoconferencia solo si estoy en condiciones, osea nunca.
Sigue la salsa
Me enamoré, no sé si de la persona ideal pero vacilé. Y sí, se tuvo que ir. ¡Te odio, Porfy Baloa! Deja de escribir los guiones de mi vida. Estuvo bueno porque llegué a Buenos Aires enamorada y me tocó desamor y pues, repuse después de horas de terapia y de entender que está bueno hacer espacio para uno. No solo aprendí, aunque más o menos, a bailar salsa sino también a bailar cuarteto, iykwim.
Aprendí, esencialmente, a que no somos de nadie, como las canciones. Quien todavía lo crea así, le consigo un 2x1 con Sméagol para que vaya a una sesión de dependencia emocional. Aprendí que a veces crecemos con alguien pero llega un momento que nuestro camino se separa y está bien porque toca crecer por separado. Aprendí de malas experiencias para luego convertir los nuevos momentos en buenos recuerdos. Pasa con clientes, con amigos, con clientes que se volvieron buenos amigos y con amigos que dejamos de ser cercanos.
Lo único real de todo es que a un año de esta siembra en Buenos Aires, Miguel Ángel Landa sigue siendo mi pastor. Así que como dice ese sabio: Hagan bien y no miren a quien.
Gracias a quienes me recibieron, a quienes me brindaron su amistad, a quienes están del otro lado de la ventanita del chat always. A todos, menos a Katy Perry. Ya Tay viene con nuevo disco para darte lo tuyo, gafa.
Besos de cerezos.
MJ
En un año, Katy Perry es eso que es ahora que no sabemos qué es pero está siendo. Excepto porque conserva sus tetas, todo cambió en su look, y por eso, en esos montoncitos reside la esperanza de verla de nuevo, como diría Nacho. ¡Nacho! Si se descuidan les hace un cameo en sus selfies cuando menos se los esperen. Sin duda, está tratando de llenar el vacío que le dejó su separación de Chino, ahora Chyno, que se cambiará el nombre pero no cambiará la historia como canta Marco Antonio Solis.
En un año, más recientemente, pareció, por un momento, que Venezuela iba a salir de y de pana, lo creímos, la sufrimos, pero no ha salido de. Esa historia continúa. Hoy cumplo un año fuera de Caracas y amanecí como con ganas de hacer recuento de acontecimientos, de lo que he aprendido, evolucionado y por ende, lo que me ha llevado en parte a entender a la Britney de los 27, a la Paulina que ya no es esa mujer y hasta allí, porque de pana, no entenderé qué te hiciste Katy.
¡Isabel! Nananana nanana ¡Isabel!
Ahora, escucho salsa y me la vacilo. Puede que no me sepa las letras pero me apoyo en el karaoke y en las reuniones sociales, parezco la sobrina de Eddie Santiago en pinta. Feliz cumpleaños reciente, tío, btw. Yo crecí en San Agustín y me monté en camioneticas toda la vida. Esa información se almacenó en mi subconciente y he aquí su momento de gloria. O de Isabel, reflexionemos.
Quien llega a mi casa en Buenos Aires, sabe que en algún momento de la noche va a sonar el tío con Antídoto y Veneno, Salsamir con cualquiera de sus dos grandes éxitos (también lo descubrimos en cumbia), y Gilberto Santa Rosa para el romantiqueo. Pero, lo mejor es que siempre llega el momento de Pan con mortadela, ver videos de las batallas de Adrenalina y bailar Perreo Católico. Igual, hice fama de que yo me encargo de la música y que se tienen que atener a la idea de que va a sonar la muda cantando merengue.
La tropicalidad en pasta
Salí de Venezuela para ser lo que la gente ajena a ese territorio cree que somos todos los cercanos al caribe: una mata de tropicalidad que emana felicidad con una bandera gringa incrustada. Y sí, soy 2 de 3 afirmaciones de esa oración. Obama, siempre serás tú, perrito.
Ser tropical me es fácil por ser morena, trigueña, morocha, negra, preta, oscurita pues. Allí, check. El acento, berro. Si tuviese descripción de vino o chocolate oscuro sería: ligera sifrina con notas de tuki que se conjugan con groserías y mala pronunciación. Me volví la más mandibuleada como si mi apellido fuera Montes de Oca o haya vivido en el Country: Osea, ¡cállate!, que si de pana te lo juro por Diveana que yo jamás jamasito quise caer en esto, marica webona. Pero, como de San Agustín luego me mudé a la Baralt arriba, soy como ese personaje que tenía Gladiuska Acosta (La Coconaza, así se llama) en Radio Rochela que era toda sifrina (cheta) pero que se le salía el barrio en las situaciones que tal. Pero no importa como hable, y me lo diferencie un venezolano, para los argentinos, todos hablamos como cubanos, ya fue.
Soy darkS
Aunque no cague murciélagos, momentos oscuros han habido. Varios muchos, claro que sí. Con la suerte de que cada vez que caigo en uno, aparecen lucecitas que me ayudan a levantarme. No alucino, me refiero a mis amigos. Tengo presente que hay muchos kilómetros de distancia entre el abrazo de mi sobrina, lugar feliz por excelencia, y yo, por lo que me ha tocado sortear y encontrar nuevas formas de volver al centro. Saber qué quiero, a qué y a quién debo ponerle más, es parte de lo que se despertó en un año y hoy se encuentra, en construcción. Levantarse, allí está la clave.
Internet, soy tuya
Hay muchas cosas que quisiera compartir con seres amados porque lo disfrutarían conmigo o se parecen a ellos. Para eso, las redes han servido un montón. Te amo, Internet. Nunca cambies, vales mil. No es lo mismo que tenerlos cerquita, claro está, pero como me dijeron hace años, soy mejor por escrito entonces, como que les doy la mejor parte de mi. Y los audios dan para hacer voz sexy o voz de caditos, según el caso. Videoconferencia solo si estoy en condiciones, osea nunca.
Sigue la salsa
Me enamoré, no sé si de la persona ideal pero vacilé. Y sí, se tuvo que ir. ¡Te odio, Porfy Baloa! Deja de escribir los guiones de mi vida. Estuvo bueno porque llegué a Buenos Aires enamorada y me tocó desamor y pues, repuse después de horas de terapia y de entender que está bueno hacer espacio para uno. No solo aprendí, aunque más o menos, a bailar salsa sino también a bailar cuarteto, iykwim.
Aprendí, esencialmente, a que no somos de nadie, como las canciones. Quien todavía lo crea así, le consigo un 2x1 con Sméagol para que vaya a una sesión de dependencia emocional. Aprendí que a veces crecemos con alguien pero llega un momento que nuestro camino se separa y está bien porque toca crecer por separado. Aprendí de malas experiencias para luego convertir los nuevos momentos en buenos recuerdos. Pasa con clientes, con amigos, con clientes que se volvieron buenos amigos y con amigos que dejamos de ser cercanos.
Lo único real de todo es que a un año de esta siembra en Buenos Aires, Miguel Ángel Landa sigue siendo mi pastor. Así que como dice ese sabio: Hagan bien y no miren a quien.
Me parece que esta es la canción del corte de cuenta, que, como todo, tendrá nuevos significados cada vez. Pero sí: Maestra vida, camara, te da y te quita y te quita y te da.
Gracias a quienes me recibieron, a quienes me brindaron su amistad, a quienes están del otro lado de la ventanita del chat always. A todos, menos a Katy Perry. Ya Tay viene con nuevo disco para darte lo tuyo, gafa.
Besos de cerezos.
MJ
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