La Comisión Nacional de Telecomunicaciones de Venezuela (CONATEL) ordenó el viernes 25 de agosto el cierre de las transmisiones de las emisoras 92.9 FM de Caracas y Mágica 99.1 FM, debido a que no se les renovará la concesión. En 2017, han cerrado al menos 49 medios bajo condiciones similares. Desde 2010, en el país se realizan detenciones abusivas y juicios por difamación a periodistas. Esto dejó de ser una leyenda de la imagen en la línea 3 para convertirse en una enumeración de atropellos a la libertad de expresión que ocurren en Venezuela desde hace bastante tiempo.
Soy radioescucha desde muy chama. Desde los 11 años, me acompañó una radio pequeña por toda la casa, de esas con transistor de ruedita y que había que enchufar, para escuchar de cerquita mis programas favoritos. El inicio de ese hobbie ocurrió escuchando el programa "El Show de la Gente Bella" en la emisora 92.9FM. Esperaba que se hiciera de noche para escucharlos mientras hacía cualquier cosa. Su humor era mi humor. Poco tiempo pasó para que el horario que dedicaba a escuchar radio se ampliara y me enganchara con otros formatos: los micros de "La escuelita no es tan bruta, con la Madre Teresa de Baruta" o en otras emisoras, las cápsulas "Cómo ser un buen ciudadano, con Marta Rodríguez Miranda" que muchos crecimos escuchando -buscaba un audio en soundcloud para hacerles la referencia pero gracias a Youtube, supe que hay un canal con estos micros que también transmitían por televisión a través de Venevisión-.No era cuestión de elección. Para muchos en mi ciudad natal, escuchar radio es cosa del día a día porque se goza de un tiempo involutario, pero ya regular, para poder hacerlo. Le llamamos Colas. Al montarse desde temprano en el vehículo que lo trasladará a su destino, lo acompañarán las voces de locutores en las noticias -llamémosles "las nuevas" porque "buenas nuevas" no hay hace rato- o musiquita para zafar. En Caracas, los mortales de a pie, hacen uso de camionetica (bus o colectivo pero no tan ivo), transporte público por excelencia. Ojo, si el conductor sintonizaba "La 92"en los finales de los 90-principios del 2000 era rock ese señor. Por lo general, los conductores de transporte público sintonizan emisoras con salsa, merengue o con reguetón desde que éste apareció. Y si sintonizan La Mega, son unos modernos. 107.3FM en Caracas fue heredera del estilo desenfadado que la 92.9FM había promovido, aunque son de circuitos radiales distintos. Por ende, se posicionó años después como mi emisora favorita. Por brecha generacional -y porque los señores choferes de mis transportes matutinos no eran tan cool-, escuché a Luis Chataing a partir de que perteneció a La Mega 107.3FM. Lo mismo me pasó con Rafa Cadavieco, a quien esuché cuando ya estaba más grande e hizo que, para siempre, haga una pausa cuando sean las 12:34, hora Ramones. Es más cabalística esa hora que las 11:11.
Las anécdotas radiales son muchas más cuando recordamos las veces que conectamos con algún locutor, un programa o una emisora entera. Sin ánimos de romance, pero es invitable, tengo un amor por la radio que me hace querer pertenecer a ella en algún momento. En la Universidad, tuve la formación de dos grandes en la cátedra de Radio: alternados, los profesores Manuel Artahona y Manuel Sainz, que me hicieron querer este medio aún más. Esto me lleva a pensar qué referencias tendrán las nuevas generaciones que se dedicarán a este hermoso oficio, sobretodo los que se están formando en las mismas aulas donde estuve. Imagino a los profesores recreándoles lo que una vez existió y poniéndolos en contexto: Solo en lo que va de 2017, han cerrado 49 medios en Venezuela, de los cuales 46 son emisoras y tres son canales de televisión.
Esta experiencia de aprendizaje para las nuevas generaciones será como un episodio de Teens react to... Censorship in Venezuela.
La verdad: tengo miedo. No es un miedo de que vivan algo diferente a lo que yo experimenté porque el tiempo cambia y los estímulos también. Es miedo a que se pierda la historia de medios de difusión y comunicación que, como Mágica, la otra emisora cerrada el viernes pasado, se cierren con ella 30 años de historia. La 92.9FM seguirá transmitiendo por Internet pero eso no es un consuelo. Venezuela vive una época dura con unos actores que están borrando rastros de lo que pasó algún día y nos formó a muchos. Entra aquí mi reconocimiento a los docentes, quienes tienen una ardua tarea por delante para hacer que esto no se pierda. ¡Colmen Internet de información! El día de mañana esos chamos agradecerán que los pusieron en contacto con parte de su historia.
NOTA: Yo no fui tan torombola cuando me encontré la radiecito aquella.

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