Incertidumbre, ¡apágate! ¡No te quiero aquí! Anda a cagar a otro. A aquel que te comparta sus inseguridades. ¡Yo no quiero! ¡Déjame! Ayer hablamos él y yo y tenemos pendientes. Renovamos nuestras ganas de estar juntos. ¿Acaso no estabas allí? Seguro en ese momento estabas dormida. Le expresé mis inseguridades a él, precisamente, para no compartirlas contigo.
Sabía que harías esto pero me resisto. Tú y yo sabemos de qué se trata. Apareces ahora porque él no lo hizo en todo el día. Yo estoy bien con eso. ¡Sí! Estoy bien, te dije. Aunque seguro con ella no dejó de hablar hoy, ¿quién sabe? Yo fui la que se hizo más presente en su cotidianidad porque ella ya estaba.
No todo tiene que ser tan sentido, tan vivido. Quiero pasar por alto el hecho de no hablarle en todo el día, ¿me permites eso? Osea, ¿para qué escribrirle? No hay razones. Un "hola" no va a calmar mi ansia...
Incertidumbre, por favor, debo dormir.
Sí, yo también lo quiero aquí para burlar el frío pero no está. Cierra los ojos, descansa. Con él hay mañana, aunque no sabemos si más que eso, atenta e inquieta incertidumbre.
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