I
Me gustan los parques de diversiones. Soy de montañas rusas, carritos chocones y tazas giratorias. Sí, como la vida misma. Quizás no fui suficientes veces a estas atracciones cuando estaba nené y por eso, adapté mi modo de vivir a vivir viviéndolos. Las montañas rusas de emociones, los carritos chocones contra los mismos paradigmas y las tazas giratorias que a veces no me permiten salir del problema. No en vano, uno de mis máximos deseos es ir a Coney Island. Últimamente mi mente tiene incontinencia de pensamientos y debo botarlos como el vómito luego de subir y bajar sin pausa, chocar sin importar los mareos y girar hasta la desorientación. Más o menos en esos tres aspectos podría resumir mi forma de asumir la vida, la cual recién entro en conciencia. Soy extrema, ¿quién lo diría? Posiblemente todos menos yo que llevo rato subestimándome.
II
Me atrae el subidón, naturaleza adictiva. Me gusta sentir adrenalina y me gusta sentir que me falta el aire. Me atrevo, ¿por qué no habría de hacerlo? La adultez ha desteñido los colores vibrantes que me llamaban y captaban mi atención exhortada por la emoción. La fiebre del momento se me ha curado tantas veces que ya no le hago caso a la emoción porque ya pasará. Sin embargo, me gusta, aún me tiene. Me gusta lo divertido y emocionante sino me aburro. Soy fluctuante.
III
Me gustan los parques de diversiones y me he encargado de que mi vida sea uno, solo que por ahora, hay unas atracciones que necesitan mantenimiento y estamos temporalmente cerrados al público. Para no perder la costumbre, me montaré en un carrusel. Sé que me debo bajar pronto pero quiero sentir emoción otra vez, capaz así logro saber qué pieza no cuidé a tiempo. Carrusel, caballito prestado, puede que te incluya entre mis atracciones aunque no des emociones fuertes. Me gusta la sensación de viaje placentero y la preocupación disipada sin despertar el vómito. Capaz es eso, debo renovar mi maquinaria e ir sumando atracciones para todo tipo de emociones. Seguiré un ratico más aquí, caballito, dentro del carrusel pero me pasaré al avión, al menos para tener la sensación de que emprendo vuelo. Desde aquí se ve mi parque, se parece a Bimbolandia. Entonces es el de los recuerdos, el mio sigue en reparaciones. Me gustan los parques de diversiones y todos serán bienvenidos cuando reestrene el mio, incluido tú caballito. Tú hasta me puedes acompañar a Coney Island.
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