Corto placer

Tener la razón es como jugar la papa caliente: Pasa de un jugador a otro jugador, puede volver después de una ronda solo si el otro no quemó antes. En el juego, la razón y el tiempo son aliados. Mientras el tiempo hace lo suyo para que tengas la razón, al menos por un instante, ésta te provoca una sensación tan placentera que te tienta a no querer soltarla. Yo jugué y quise tener la razón un rato más pero me di cuenta del truco: mientras menos la tenía, más le ganaba al tiempo y hasta podía ganar el juego. Entonces, la solté. Pero la dinámica del juego sigue. Otros turnos pasarán, algunos más veloces que otros y puede que vuelva. ¡Condenada razón!

Regresó para cobrar la estafa breve que hice y me había generado aquel corto placer. Una vez más, su aliado el tiempo, hizo el trabajo sucio: me puso en turno de nuevo, puso la razón en mis manos y me quemé.

La razón y el tiempo dan lecciones a domicilio, son de esos que te esperan en la bajadita.

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