Este país le sube las aspiraciones faranduleras a quien esté rumbo a graduarse. Llevo acumulados 2 deseos para mi graduación y todo es culpa de la televisión venezolana. Por ejemplo, que me narren el vestido. Eso es culpa del Miss Venezuela. Imagínenme recorriendo el Aula Magna con un diseño hecho por Ángel Sánchez que simule una caída natural de manantial inspirado en las bellezas naturales de nuestro país en perfecta armonía con los detalles de swaroszki que deslumbrarán en una mañana tan linda como esa. Me iría por lo clásico de que Maite Delgado haga la narración pero aún estoy indecisa.
Mi otro deseo surge de la envidia. Hoy fue la graduación de una gran cantidad de policías nacionales y el acto lo pasaron en Cadena Nacional. Sí, en Cadena Nacional. Ni siquiera fue cobertura del Sistema de Medios Públicos sino que si la abuelita del muchacho no pudo movilizarse vio el acto en la comodidad de su hogar, como hicimos otros que no teníamos vela en esa ceremonia. Si mi acto fuese televisado espero, al menos, que quien dé el discurso se prepare con un buen guión porque sino la pena pues. El discurso de la promoción de policías nacionales estuvo a cargo de una chama que obtuvo la mayor nota entre todos los graduandos. Su promedio fue de 18 puntos y chévere pero no entendí jamás porqué incluyó a la ultraderecha como culpable de que casi raspa una materia. Bueno, sí entiendo, no estoy tan pálida. A esa muchacha le hicieron el discurso, cosa que me parece de lo last porque son tus 7 minutos de gloria y mínimo hubiese tenido la decencia de hacer comentarios jocosos, de esos burlándose de los profesores como es el deber ser de todo discurso de graduando. Pero ella no, lo que hizo fue picar quesillo al Ministro y al Presidente.
Si a mi me tocara dar el discurso de graduación, armo una tanda de chistes incómodos para la rectora y revelo los amores de pasillo que ocurrieron en la ECS, los cachos y ese "¿sabes por qué fulanito no fue a clases ese día?". Bueno, esa niña se perdió su oportunidad de oro.
Hoy también fue la graduación de una nueva promoción de la ECS, escribir sobre este tema no es tan casualidad. Me da depresión de 48 horas cada vez que ocurre uno de estos actos y yo no estoy allí vestida de zamuro y pasando roncha pero ya vendrá el momento -se reconforta a si misma - y esta vez, espero sea en la próxima camada. Espero ese día pueda cuadrar con el narrador de mi vestido y asista alguien pipiris nice a mi acto para que lo televisen pero ojo, que el discurso esté bueno porque sino robo show a lo Yendrick Sánchez - versión criolla de Kanye West quitándole el micrófono a Taylor Swift - y recito mi tanda de chistes para Ceclia Arocha y los rumores de pasillo de la Escuela de Comunicación Social que en magnitud son más reveladores que el asunto tras el secuestro de Nairobi Pinto, las fotos de Hany Kauam y los cuentos de la Sala de Totalización del CNE a las 10pm de un domingo de elecciones. He dicho.
Mi otro deseo surge de la envidia. Hoy fue la graduación de una gran cantidad de policías nacionales y el acto lo pasaron en Cadena Nacional. Sí, en Cadena Nacional. Ni siquiera fue cobertura del Sistema de Medios Públicos sino que si la abuelita del muchacho no pudo movilizarse vio el acto en la comodidad de su hogar, como hicimos otros que no teníamos vela en esa ceremonia. Si mi acto fuese televisado espero, al menos, que quien dé el discurso se prepare con un buen guión porque sino la pena pues. El discurso de la promoción de policías nacionales estuvo a cargo de una chama que obtuvo la mayor nota entre todos los graduandos. Su promedio fue de 18 puntos y chévere pero no entendí jamás porqué incluyó a la ultraderecha como culpable de que casi raspa una materia. Bueno, sí entiendo, no estoy tan pálida. A esa muchacha le hicieron el discurso, cosa que me parece de lo last porque son tus 7 minutos de gloria y mínimo hubiese tenido la decencia de hacer comentarios jocosos, de esos burlándose de los profesores como es el deber ser de todo discurso de graduando. Pero ella no, lo que hizo fue picar quesillo al Ministro y al Presidente.
Si a mi me tocara dar el discurso de graduación, armo una tanda de chistes incómodos para la rectora y revelo los amores de pasillo que ocurrieron en la ECS, los cachos y ese "¿sabes por qué fulanito no fue a clases ese día?". Bueno, esa niña se perdió su oportunidad de oro.
Hoy también fue la graduación de una nueva promoción de la ECS, escribir sobre este tema no es tan casualidad. Me da depresión de 48 horas cada vez que ocurre uno de estos actos y yo no estoy allí vestida de zamuro y pasando roncha pero ya vendrá el momento -se reconforta a si misma - y esta vez, espero sea en la próxima camada. Espero ese día pueda cuadrar con el narrador de mi vestido y asista alguien pipiris nice a mi acto para que lo televisen pero ojo, que el discurso esté bueno porque sino robo show a lo Yendrick Sánchez - versión criolla de Kanye West quitándole el micrófono a Taylor Swift - y recito mi tanda de chistes para Ceclia Arocha y los rumores de pasillo de la Escuela de Comunicación Social que en magnitud son más reveladores que el asunto tras el secuestro de Nairobi Pinto, las fotos de Hany Kauam y los cuentos de la Sala de Totalización del CNE a las 10pm de un domingo de elecciones. He dicho.
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