Cómo comienza la escritura de una carta de amor.
Considerando que ya elegiste a quien dedicársela, el motivo, sigue luego de
esto la elección de las palabras con las cuales expresarse. Lo sientes, lo escribes.
Más o menos esa es la fórmula. El problema sigue en cómo contenerte para no
decirlo todo pero que no falte nada ¿Ya ubicó donde la escribirá? Si usted es
un escritor consecuente pues donde sea es el lugar correcto. Por ejemplo, yo
escribo en el metro con la fortuna de que me acompañen los retrasos del
sistema, alarmas que nadie tocó y evangelizadores
citadinos.
Tienes motivo y lugar, ahora, busca todo lo que se te
asemeje al motivo. Compara, trae a tu declaración anécdotas que sean comunes a
todos y aquellas que te gusten más pues solo serán comprendidas por el motivo y
por ti. Coloca música, prende un incienso, haz al ambiente. Ese escrito será tuyo
como ningún otro. Ese escrito serás tú desnudo ante una multitud cuyos rostros
son todos del motivo pero como éste ya te conoce así, desnudo, entonces desahógate
y deshazte del envoltorio. Déjate llevar. Que las letras sean las cómplices que
soltarán a continuación la declaración pendiente con la que se cierra el juicio.
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