Doy un paso al frente y digo: “Hola, mi nombre es María José
y no he sido víctima del hampa”.
23 años a salvo de ser víctima directa del hampa que azota a
Caracas. Esa hampa que se apoderó del slogan del Lotto Quiz.
A todas las personas que conozco, las han robado al menos
una vez en su vida. Mi mamá, mis hermanos, mis amigos. Todos los que conozco de
verdad y a los que no; esos a los que sigo en Twitter o la señora que me tomó
como su comadre en el metro para echarme un cuento. A ella, seguro ya la
robaron.
La Virreina de Caracas debería darme una medalla por esa
verdadera proeza.
Una vez casi me roban. Fui a Teatro Bar en uno de esos días
que ni te imaginas que vas a parar ahí y menos, que te encontrarás un bojote de
gente que hace tiempísimo que no veías –Todos te preguntan por la tesis. Típico.-.
Era Semana Santa, así que la fiesta era clandestina toda shhh…
Una de mis amigas y yo dejamos nuestros bolsos donde estaban
nuestros cien conocidos y en una de esos momentos David Copperfield “aquí está.
Ahora ya no lo ve”, en efecto, ya no estaban los bolsos.
El mio corrió con suerte. Estaba detrás del mueble pero el
de mi amiga sí fue robado. En un sitio donde se supone que estás segura porque
el recinto está cerrado ¿no? Pero nada se supone. No suponga, eso es malo. Ese
episodio fue otro “casi me roban”.
Reconozco que he extraviado muchas cosas pero la falta de
atención es otro problema. De esto, no le hecho la culpa ni al hampa ni a
Chávez ni a los 40 años de cúpulas podridas – cúpulas podridas... Classic.-.
Espero que compartir mi hazaña no me deje como una vulgar sapa. Que un señor malandro no se le ocurra leer esta
proclama orgullosa de una caraqueña libre de robos y me quite ese ¿Privilegio?
Comentarios
Publicar un comentario