Me senté a escribir. Finalmente, luego de intentos fallidos
de querer hacer “algo” pues decidí escribir. Me prometí mil veces que me
inscribiría en el yoga de La Estancia, en un gimnasio, hasta que me inscribiría en clases de piano pero
dejaré de engañarme. Por lo menos, para matar esta fiebre solo me tuve que
sentar. Ni si quiera tuve que prender la PC porque alguna Auday ya lo había
hecho. Así que solo me senté y abrí el Word.
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