Evito echar culpas desde que aprendí que mejor es hablar de responsabilidades. Entonces, señor Waraira Repano -le hablo a Él Ávila, la montaña, no a un maracucho con madre caraqueña y 1/8 raíz indígena-, usted es responsable de que yo tenga unas ganas imperantes de saber dónde está el norte en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Durante 27 años y 8 meses, o como diría una mamá, durante mis 1436 semanas de vida, siempre me ubiqué en Caracas sabiendo que El Ávila estaba al norte. No había pele alguno. Casi siempre, viví en edificios donde al abrir la puerta hacia la calle, la montaña estaba de frente al norte o a la izquierda y al norte. Ya solo el hecho de vivir un tiempo en Los Palos Grandes, me dañó para siempre porque subía el camino a casa viéndolo.
Entonces, heme aquí en el Sur del continente con estas ganas de saber dónde está el norte. Haciéndome cargo para no perder la costumbre. No es casual que me detuviera a pensar eso hoy.
Acabo de ver en el mapa de Ciudad de Buenos Aires: al este está el río, es la guía de aquí. Entonces, al Norte están Las Heras, al Sur está Boca y al oeste todo lo demás. Ya soy feliz. Nuevamente, el norte está de frente a mi puerta.
Entonces, heme aquí en el Sur del continente con estas ganas de saber dónde está el norte. Haciéndome cargo para no perder la costumbre. No es casual que me detuviera a pensar eso hoy.
Acabo de ver en el mapa de Ciudad de Buenos Aires: al este está el río, es la guía de aquí. Entonces, al Norte están Las Heras, al Sur está Boca y al oeste todo lo demás. Ya soy feliz. Nuevamente, el norte está de frente a mi puerta.
Yo extraño mi norte, ese seguro, ese que no tenía pele alguno
ResponderEliminarÚnico :)
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